Aunque hay personas que consumen sin problemas productos lácteos, otras deben reducir su consumo según su presentación, dependiendo de los resultados de laboratorio y de los estudios de tolerancia. No obstante, lo más importante que es necesario saber sobre el tema de los lácteos es que siempre es más sana la forma cruda y natural (cuando procede de una fuente limpia). Los productos lácteos con bajo contenido en grasa no son en absoluto saludables.

La regla de oro en lo referente a nutrición con alimentos enteros consiste en comer alimentos tan próximos a su fuente natural como sea posible. Piensa en ello: vacas, cabras, ovejas y seres humanos no producimos leche con bajo contenido en grasa ni productos como yogures elaborados. Las grasas de la leche, especialmente las presentes en la leche materna, son buenas para nosotros. El azúcar no del todo. Y cuando se extrae la grasa de los productos lácteos, su contenido en azúcar aumenta. Este concepto puede ser un auténtico “rompe mitos” para toda esa gente a la que persiste en su mente el dogma del “bajo en grasa”.

La diferencia entre un carbohidrato refinado o simple (una galleta salada) y un carbohidrato complejo (el grano de trigo) es el contenido de fibra. La fibra es básicamente material vegetal que el organismo humano no puede digerir. Cuanta más fibra, menos azúcar, piensa en la caña de azúcar frente al azúcar blanco granulado.

Cuando la mitad de nuestro plato está lleno de carbohidratos, especialmente en sus formas refinadas (bollería, galletas), el resultado es de niveles altos de azúcar en sangre. Cuando la glucosa derivada de carbohidratos entra en el torrente sanguíneo y el nivel de glucemia comienzan a subir, el páncreas produce una hormona muy importante llamada insulina. La insulina permite que la glucosa entre en las células y desbloquee la puerta, como si fuera una llave. En el interior de la célula, las mitocondrias convierten la glucosa en energía. Cuando hay demasiada glucosa, las células se llenan y la glucosa sobrante se convierte en grasa.

La insulina estimula la liberación de sustancias químicas proinflamatorias llamadas citocinas a partir de los adipocitos humanos. Por consiguiente, una dieta que eleva de manera reiterada los niveles de glucosa en sangre (como bollería para desayunar, sándwich para comer y pasta para cenar) favorece un medio proinflamatorio. La resistencia a la insulina (que se desarrolla después de períodos prolongados de niveles altos de glucosa en sangre) consiste en la pérdida de capacidad de las células para responder a la insulina y en la dificultad resultante para permitir que la glucosa entre en ellas.

Una comida integrada por una chocolatina y un refresco contiene alrededor de 70 gramos de azúcar, mucho más de lo que nuestro organismo es capaz de procesar. Es como tratar de beber agua de una manguera de bomberos. Esta es la razón por la cual la gente engorda. No es porque estén comiendo grasa, es por todo ese azúcar extra que se convierte en grasa.

El consumo de bebidas sustitutivas de comidas (por ejemplo batidos) cargadas de azúcar que con frecuencia se promocionan, es como arrojar leña al fuego.

Somos conscientes de que no es fácil dejar de comer azúcar, incluso sabiendo que el exceso puede ser perjudicial. El azúcar estimula los mismos centros del placer  en el cerebro que responden a la heroína y a la cocaína; es natural que queramos más. Cuando la gente no puede dejar de comerla puede enfermar.

La alimentación moderna proporciona a nuestro organismo más azúcar del que nuestros genes, nuestras mitocondrias y nuestras hormonas han soportado durante toda la existencia del ser humano.

El azúcar acecha en muchos lugares, de modo que la limitación inmediata de su consumo únicamente a los azúcares presentes de forma natural en los alimentos, por ejemplo en la fruta con bajo contenido en azúcar como las bayas o manzanas verdes, es una manera sencilla de comenzar.

Por lo tanto, en Stik Fenomenal estamos para guiarte y reconducirte en el proceso y para que vuelvan a gustarte las grasas saludables presentes por ejemplo en los huevos, las carnes magras, los frutos secos y el aguacate. Tu organismo te lo agradecerá.

Sin embargo, también existe grasa muy perjudicial como por ejemplo, cuando nos lanzamos a comer alimentos fritos grasos o “falsas grasas”, como patatas fritas en abundante grasa hidrogenada, mantequilla de cacahuete procesada o mayonesa de soja, estamos tratando de aplacar una necesidad interna no satisfecha. Saturarse con falsas grasas entorpece la digestión y la liberación de bilis por parte del hígado, causando síntomas de hinchazón, dolor en cuadrante superior derecho y cansancio prolongado.

No debemos olvidar que las grasas saludables se diferencian considerablemente de las grasas trans, especialmente de los aceites sintéticos parcialmente hidrogenados presentes en los productos de bollería, los alimentos fritos, margarinas y sustitutos de la leche, los cuales pueden incrementar los factores que intervienen en la coagulación y hacer que la sangre se torne más viscosa. Las grasas sintéticas dentro de una dieta rica en azúcares son la principal causa de enfermedad cardíaca y de cáncer.

Si no entiendes el por qué pierdes energía comiendo azúcares o si por el contrario sientes que pierdes energía comiendo carnes, te invitamos a nuestro centro para un análisis personalizado de tu metabolismo con nuestro nutricionista quién te orientará y revelará cuáles alimentos toleras mejor que otros.

En conclusión, el problema no es ni el azúcar ni la grasa, ya que, dependiendo del metabolismo individual de una persona, tendrá la necesidad de comer más grasas o por el contrario más carbohidratos (por ejemplo, azúcares naturales de las frutas). Es decir, no importa si hablamos de una dieta vegana, una dieta vegetariana, una dieta paleo, una dieta de combinación de alimentos, etc. Hipócrates escribió 450 años a.C. que “la comida de un hombre es el veneno de otro”. Es imposible idear una dieta única para todos. La mejor dieta es la que mejor funciona para ti. La dieta más saludable será la que te haga sentir bien, la que haga que tu cuerpo queme grasa con una alta eficiencia.

No obstante, también  existen otros dos factores mucho más básicos, pero aún así enormemente importantes, no solo para la salud cardiovascular sino también para un estilo de vida adecuado: (1) beber suficiente agua y (2) hacer ejercicio. Estos dos factores son los principales responsables de tener o no una sangre de viscosidad elevada, o pegajosa.

En Stik Fenomenal puedes entrenar y ejercitarte en Pilates terapéutico y Cross Training guiado de forma personalizada por nuestro entrenador en el gimnasio de Stik Fenomenal.

Referencia:

Winters, N., & Kelley, J. H. (2017). The Metabolic Approach to Cancer: Integrating Deep Nutrition, the Ketogenic Diet, and Nontoxic Bio-individualized Therapies. Chelsea Green Publishing.

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